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Sábado enero 28th 2012

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En los ecos de la Marsellesa(II)

El Estado Social.

Los ideales de la Revolución francesa fueron traicionados por

el movimiento liberal a medida que evoluciona,las inmensas desigualdades relegarán a conceptos vacios los derechos civiles y políticos y la mayoría de los ciudadanos no gozará de otra libertad que la de malvender,para sobrevivir,su fuerza de trabajo.El reproche esencial que cabe hacer al liberalismo es que la burguesía-presa de intereses de clase-no se atreviera a extraer conclusiones que emanaban de los principios sobre los que se había asentado para derrocar al poder nobiliario.La concentración de el poder económico implicaba-como supo ver Marx-una concentración en casi idénticas manos de el poder político,instaurandose una tiranía de el dinero tan grave como la imperante en una monarquia absoluta.Incluso años mas tarde,logrado el sufragio universal,el riesgo de que la desigualdad economica falsease el juego democrático persisitía.En palabras de Herman Heller:

“La superioridad ecónomica pone en las manos de los grupos dominantes instrumentos suficientes para trastocar- mediante el influjo directo o indirecto ejercido sobre la opinión pública-la democracía política en su autentico opuesto.Sirviendose de la dominación financiera sobre partidos,prensa, cinematógrafo y literatura,a traves de la dominación social sobre la  escuela y la universidad no precisa descender al cohecho para logra un sutil ascendiente sobre los aparatos burocráticos y electorales,de tal suerte que,preservando las formas democráticas.se instaure un dictadura.Tal dictadura resulta tanto más peligrosa cuanto que es anómima e irresponsable.”

Y sería el propio Herman Heller,jurista y miembro de el partido socialdemocrata.el que acuñaría la formula Estado Social en relación al Estado de Derecho y como síntesis obligada de las tres revoluciones-liberal,democrática y social que tienen su origen en la Francia de finales de el XVIII.Si el estado pretendía en verdad  ser democrático,no tenía otra opción que intervenir en el ambito económico y renegar de el laisezz faire(dejar hacer)-y de  la anarquía y desigualdades que genera un mercado desregulado- como único modo de garantizar derechos económicos y sociales y de impedir que el poder económico manipule a su antojo el juego democrático.

Incluso alguién tan ajeno al marxismo como el filósofo Karl Pooper sostendría que ” la libertad económica ilimitada podía llegar a ser  tan peligrosa como la violencia física,pues aquellos que poseen excedentes en recursos pueden obligar a la servidumbre a los más necesitados sin necesidad de usar la violencia”,para Pooper:”El poder político y su control lo es todo.No podemos permitir que el poder ecónomico domine al político;y si es necesario,deberá combatirse hasta ponerlo bajo el control de el poder político”

La mayoría de las Constituciones europeas-ya-en cierta medida-desde la  alemana de Weimar-acabaran reflejando esta nueva acepción en que se entiende superado el Estado liberal burges de el XIX en una idea mas integral y justa de la organización política.

Frente a eso,las fuerzas conservadoras nunca han dejado de criticar y oponerse a un proceso que poco poco generaba una mayor igualdad a la par que limitaba privilegios,esta nueva derecha-de escasa influencia entre la II GM y principios de los setenta-cobra fuerza a partir de la crisis de 1973-hasta   convertirse-y convertir al neoliberalismo-en una ideología hegemónica en los ochenta que ha contaminado el discurso,y la actuación,  de los propios partidos socialdemocratas.

La libertad de capitales,propiciada por EE.UU y organismos como el F.M.I ,los paraisos fiscales y el trato de favor dado a las grandes fortunas compitiendo por atraerlas,han contribuido a mermar, desde esa fecha-con la complicidad de sus dirigentes políticos-la capacidad económica de los Estados para sostener tanto las políticas públicas como los derechos sociales.    Una involución agravada por una crisis que ha supuesto recortes  en una “Unión Europea” que,incluso en ausencia de crisis y sin política social ni fiscal común,favorece una competencia regresiva-y favorable al poder financiero-tanto en salarios como en derechos laborales.

Alberto Gordillo Méndez

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One Response to “En los ecos de la Marsellesa(II)”

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